CIRCULAR 11 - MAYO 2013

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Written by Admin

Posted on 25 Septiembre 2018

Subsidio catequístico para la celebración de la Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Jesús

Domingo 2 de Junio de 2013

 

  1. Situación: según la OMS (Organización Mundial de la Salud) el problema del hambre en el mundo es una realidad que crece día a día……La falta de pan, alimento básico, e indispensable para el hombre se hace cada vez más evidente. Nuestro país, Argentina, no está fuera de ello. Falta el pan en las mesas, y el pan en la vida de muchas personas. Abrimos el diálogo. Plantear a los chicos si conocen situaciones de “hambre real”, “escasez o falta de pan”, y nos preguntamos: ¿Solamente falta el pan en las mesas?, ¿Hay otros “panes”, que también son alimento” y faltan en la vida de los hombres?, ¿Cuáles (ej. Educación, Salud, Familia, Respeto, Justicia, Dignidad, etc.). ¿De qué tiene hambre la gente hoy?, Nosotros, ¿Sentimos hambre, de qué….tenemos hambre de Jesús? ,  ¿Qué dice Jesús sobre esto?

  1. 2. Ámbito de la Palabra: preparamos el corazón para proclamar la Palabra de Dios, alimento para nuestra vida. Leemos el Evangelio de la fiesta del Cuerpo y Sangre de Jesús, san Lucas 9, 11-17.

  1. 3. Taller de Lectura Orante de la Palabra:

Posibles compromisos sugeridos:

Juan Pablo II a los jóvenes: Poned la Eucaristía en el centro de vuestra vida

“Queridos jóvenes: Al volver a vuestra tierra poned la Eucaristía en el centro de vuestra vida personal y comunitaria: amadla, adoradla y celebradla, sobre todo el domingo, día del Señor. Vivid la Eucaristía dando testimonio del amor de Dios a los hombres.

Os confío, queridos amigos, este don de Dios, el más grande dado a nosotros, peregrinos por los caminos del tiempo, pero que llevamos en el corazón la sed de eternidad. ¡Ojalá que pueda haber siempre en cada comunidad un sacerdote que celebre la Eucaristía! Por eso pido al Señor que broten entre vosotros numerosas y santas vocaciones al sacerdocio. La Iglesia tiene necesidad de alguien que celebre también hoy, con corazón puro, el sacrificio eucarístico. ¡El mundo no puede verse privado de la dulce y liberadora presencia de Jesús vivo en la Eucaristía!

Sed vosotros mismos testigos fervorosos de la presencia de Cristo en nuestros altares. Que la Eucaristía modele vuestra vida, la vida de las familias que formaréis; que oriente todas vuestras opciones de vida. Que la Eucaristía, presencia viva y real del amor trinitario de Dios, os inspire ideales de solidaridad y os haga vivir en comunión con vuestros hermanos dispersos por todos los rincones del planeta.

Que la participación en la Eucaristía fructifique, en especial, en un nuevo florecer de vocaciones a la vida religiosa, que asegure la presencia de fuerzas nuevas y generosas en la Iglesia para la gran tarea de la nueva evangelización.

Si alguno de vosotros, queridos jóvenes, siente en sí la llamada del Señor a darse totalmente a Él para amarlo “con corazón indiviso” (cf. 1 Co 7,34), que no se deje paralizar por la duda o el miedo. Que pronuncie con valentía su propio “sí” sin reservas, fiándose de Él que es fiel en todas sus promesas. ¿No ha prometido, al que lo ha dejado todo por Él, aquí el ciento por uno y después la vida eterna? (cf. Mc 10,29-30).”

(de la Santa Misa de clausura de la XII Jornada Mundial de la Juventud – Tor Vergata, 20 de agosto de 2000)

 

 

 

Orar a Jesús-Eucaristía

 

¡Danos el Pan de Vida, Señor!

Danos el pan de vida, Señor,

que alimenta nuestra fe
para vivir como discípulos
y construir el Reino.

Danos el pan de vida
que es tu Palabra,
agua viva que nos nutre
y nos fecunda desde adentro.

Danos el pan de vida
de tus opciones,
que nos ayudan a pensar
hoy en nuestros caminos para seguirte.

Danos el pan de vida
del Espíritu que te animaba,
para aprender a ser dóciles
a la voluntad del Padre.

Danos el pan de vida

de tu cuerpo,
alimento que nos da fuerzas
para vivir como nos enseñas.

Señor,
que tu entrega
nos ayude a entregarnos.

Que unidos busquemos
que el pan cotidiano
llegue a todas las personas.

Que el pan de la salud
no discrimine a pobres y ricos,
para que todos puedan vivir mejor.
Que el pan del trabajo
sea la realidad diaria
de tantos millones de personas
que sufren la desocupación.

Que el pan de la educación
alcance a todos los niños y jóvenes
que buscan y merecen un futuro mejor.

Que aprendamos, Señor,
como has dado el ejemplo de tu vida,
a compartir nuestro pan,
lo que somos y tenemos,
con todos los que nos rodean.

Danos, Señor,
el pan de vida
para que vivamos solidarios y fraternos.

Marcelo A. Murúa